Desde luego me refiero a la gente normal y corriente con sus problemas familiares, los que suponen la subida de las hipotecas, los trabajos precarios y la pérdida de poder adquisitivo. Los que tienen trabajos para vivir, porque no hay mas remedio que trabajar, pero no viven para trabajar porque no es esa su vida ni su interés. En definitiva a la mayoría de la gente.
Recuerdo cuando en la época de la facultad (hace ya 30 años) se criticaba la Amercan way of life, en el sentido de que solo se interesaban por los medios de comunicación locales, que hablaban de chismes del pueblecito y en el mejor de los casos de grandes noticias a nivel de The States. Desde luego no existía nada fuera las fronteras excepto cuando se gestaba una guerra y los marines americanos acudían al rescate. (Me temo que nunca fue al rescate, pero desde luego con intereses menos espurreaos que los actuales) Nos parecía el colmo de la catetería, pero me temo que eso mismo es lo que ahora ocurre en nuestro país, la gente ve predominantemente los programas de las TV locales, se comparan con el pueblo vecino o como mucho con la provincia de al lado, establecen los agravios comparativos pertinentes y protestan de ellos. Ello no impide que llegado el momento se vuelquen en ayuda de quien sea menester o que la mas absoluta generosidad se produzca por ejemplo con respecto a la donación de órganos o en la ayuda de los inmigrantes que llegan a la orilla, como la emocionante escena que vivimos cuando una veraneante dio el pecho al bebé que llegó en patera, allí en la misma playa. Somos un pueblo muy generoso en la práctica, muy envidioso en la teoría y muy poco formado en la ciudadanía. Y la culpa es desde luego fundamentalmente de nosotros los/as politicos/as. Si siempre hablamos de carreteras, trenes, empleo, vivienda, etc., etc., desde luego nos aseguramos la atención de los electores, pero les desorientamos porque todos decimos lo mismo: todo y además dos huevos duros. Si no hablamos de ideología, de derechos de vínculos con el resto del mundo que además condicionan nuestras vidas dependiendo de cómo queramos relacionarnos con el mundo, queriendo cambiarlo o queriendo ignorarlo, entonces estamos haciendo todo lo posible para que la ciudadanía sea simplemente consumidores y eso es catetería, que no es un insulto sino una situación que conduce irremediablemente al egoísmo y a la infelicidad. La pedagogía política también es cuestión de ideología. Y en mi opinión no se puede hablar de socialismo sin querer cambiar el mundo actual, o sea hablando de política exterior, derechos humanos y cooperación.
A algunos sí nos interesa la política exterior y no entendemos que pasen cosas tan fácilmente solucionables como lo que se cuenta en:
http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Amadu/pasa/dia/llorando/elpepusoc/20070825elpepisoc_9/Tes
¡qué vergüenza! ¿no? ¿no se podría hacer algo?
Gracias desde un pueblecito de Tierra de Campos.
Los consulados de España en extranjero
Mi esposa y yo adoptamos dos hermanos en Rusia. En el consulado español de Moscú hicimos colas interminables, para un trámite sencillo.
Al final eludimos la cola porque alguien del grupo en el que íbamos pagó 100 euros (¿a quién le pagó?). Esos 100 euros por pareja luego los tuvimos que pagar nosotros, claro.
Es evidente que hay países donde la corrupción está tan extendida que infiltre los contratados en embajadas. También lo es que es el Estado español el último responsable de que cosas así ocurran en nuestras embajadas. Gracias por lo tanto estimado “maestro anticuado” y cursaré su denuncia sin falta.
Espero sin embargo que sus hijos sean muy felices con ustedes y ustedes con ellos.