Por razones que no vienen al caso me encuentro en la Universidad de Huelva interviniendo en una mesa redonda sobre Proteínas, Salud y Medioambiente. En realidad como el análisis de las proteínas, su trazabilidad y estudio puede influir en la salud humana y en el medio ambiente, en la práctica se convirtió en como conseguir que los que se dedican a la Proteómica y los Químicos analítico compartan su experiencia, sus conocimientos y los pongan al servicio del medio ambiente, y la salud humana.
Ciertamente lo que mas me interesó fue comprobar lo necesario que es la responsabilidad individual para hacer mejor nuestro mundo. La comunidad científica tiene el deber de compartir el conocimiento entre ellos mismos buscando la máxima utilidad para el desarrollo humano y de divulgarlo para hacer comprender a la ciudadanía para qué sirven sus impuestos. En el debate se puso de manifiesto esa imperiosa necesidad y también que los políticos tenemos la obligación de reclamar esa implicación. Debemos hacer posible el trabajo de los científicos dedicándole presupuesto, pero eso no será posible si ellos mismo no hacen conocer la importancia de su trabajo a la gente normal, no solo a los políticos, incluso, eso es lo de menos. Si la gente lo comprende se encargará de demandarlo a la política y el circulo se cierra con esos agentes de la política reclamando a los científicos que hagan el esfuerzo de abrirse a la sociedad. ¿Fuera de horas de trabajo? Desde luego, no hay dinero para pagar la dedicación, el entusiasmo en defender una idea, la colaboración entre potenciales competidores. Sé también por experiencia que es fácil meterte en tu rincón, incluso mejorando cada día tu trabajo, sin hacer el esfuerzo de compartir experiencias intentando mejorar el trabajo de todos y por ende el beneficio que revierte a la comunidad, sé que nadie te lo paga, y también que es imprescindible para saber que estás haciendo tu deber. El deber moral de toda persona con un mínimo de nivel intelectual, yo diría todos, es intentar mejorar nuestro entorno, sea este el que sea y con mas responsabilidad cuanto mayor sea la cualificación del trabajo.
Y por lo demás, que maravilla es acercarse a la investigación, a la altísima calidad de nuestros investigadores y desde luego a su enorme dedicación. Va siendo hora de enorgullecernos y sacudirnos la baja autoestima, tanto española como andaluza. Creo que conocemos poco la alta capacitación que atesora nuestra capital humana nacional. Hoy estoy encantada de haber comprobado una vez más el alto nivel de los docentes de la Universidad de Huelva, el interés y la capacidad de comprometer en sus jornadas lo mejor de las profesiones nacionales y extranjeras y sacar un magnífico fruto de las mismas.