Es bastante obvio que con 5 millones de parados y cada uno de ellos con sus familias son razones suficientes para que el partido gobernante, pierda las elecciones.. Difícilmente puede calar una razón en el estado de estupor o desesperación de una persona en paro, ningún familiar encontrará suficientemente convincente una explicación de una situación que les aflige de forma tan cruel. Y lo sé porque tengo memoria y recuerdo perfectamente que habiendo sido siempre política, cuando las circunstancias personales me presionaron, ni siguiera puse atención en quién gobernaba. Simplemente el ruido atronador de los problemas propios, te vuelve sorda al problema global. Quizá haya gente con mayor capacidad para valorar situaciones en medio del sufrimiento, pero estoy convencida de que mi experiencia representa a la mayoría de la gente común.
Por otra parte la situación no solo es mala sino que no se vislumbran posibilidades de mejora y aún peor no se proponen opciones que supongan un vislumbre de esperanza, por parte de nadie. Es más está cada vez más claro que la solución no puede venir de ningún gobierno español. Ya ha calado el conocimiento o al menos la impresión de que no es el gobierno de España quien puede poner fin a esta crisis, que las soluciones están mas allá de nuestras posibilidades. Ningún gobierno de derechas , izquierdas o medio pensionista tiene la capacidad de arreglar la crisis financiera, económica, de la deuda, del déficit o del paro, que todas ellas nos tienen afligidos.
Por eso era patética la afirmación del PP sobre que un simple cambio de gobierno iba a solucionar la crisis de confianza y esta confianza terminaría con el resto de las crisis. Lamentable, pero no necesitaban decir nada, simplemente callados – técnica que Rajoy domina a la perfección- podían dejar subir la marea.
Pero hay algo mucho más sutil. La atávica convicción de la gente de que el capital, los mercados, los bancos son mucho más amigos de la derecha que de la izquierda y de que enfrentarse a los ricos está abocado al fracaso. El miedo hizo el resto.
Se necesita coraje para unirse frente a un problema tan grave como la actual situación económica y es grande la tentación de arrimarse simplemente a quien se supone ostenta el poder del capital. Puede que no haya muchos ricos pero se teme su poder. Hay tal determinismo en creer que los ricos siempre ganan, que vence a la democracia, cuando los líderes del pueblo no consiguen la confianza para unirse frente a ese terrorífico poder. Las llamadas de Rubalcaba a enfrentarse unidos en la defensa de los derechos de ciudadanía en un programa concreto, explicado, posible, no ha conseguido vencer al miedo. El egoísmo que genera el miedo impide que florezca la generosidad necesaria para repartir lo que hay en tiempos de crisis, única solución viable, la única que puede defender los derechos duramente ganados y a la larga mejor para todos.
Por lo demás es fácil seguir la pista. Cuando el PP acusa a los progresistas de hacer algo, siempre es porque ellos lo están haciendo antes y adelantándose lo ocultan. (Cree el ladrón…..) Si nos acusan de no decir la verdad, es que ellos están acostumbrados a mentir, cuando dicen que tenemos “ocurrencias” es que a ellos se les ocurren demasiadas tropelías para hacerlas públicas, cuando nos acusan de hacer una campaña del miedo como ahora, es porque para miedo, el que la gente le tiene al poder económico. Por eso la derecha no tolera que el pueblo adquiera derechos: de Igualdad, de Matrimonio con quien quieran, de Dependencia, de Salario mínimo interprofesional decente…. cualquier derecho es una afrenta al poder de los ricos.
Ha ganado el miedo, ha ganado el PP. La ciudadanía no tiene más opción que unirse para enfrentarse a ese poder, sabiendo que se pueden perder batallas, pero que si no se hace frente común perderemos la guerra, la guerra del poder económico frente a la fuerza de la democracia. Porque arrimarse como perros al fuego que más calienta no conduce más que a que nos traten como animales. Viviremos como esclavos cada vez más. ¿No lo estamos viendo?

