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Archive for the ‘Economía social’ Category

Por supuesto que una se alegra de que mejore la economía, de que en el extranjero aprecien nuestros productos y al venderlos disminuya nuestra deuda exterior. Por supuesto que si! Pero miren la foto: una mujer recogiendo la fruta a la que desde luego no le han subido el sueldo. Si, está contenta de tener trabajo,¿ pero no creen que debería ganar un poco más ahora que las cosas van bien? Así se construye una sociedad sin salida

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Alternativa? El Fascismo!

 

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“Entre julio de 2012 y 2013 los sueldos de los empleados de base han caído un 0,47% y los de los mandos intermedios lo han hecho el 3,18%. Únicamente han elevado su retribución los mandos directivos que, en concreto, lo han hecho cerca de un 7%.

Si tenemos en cuenta la evolución del poder adquisitivo de los españoles durante la crisis, los resultados son parecidos. Mientras que entre 2007 y 2013 la inflación acumulada es del 13,50%, las remuneraciones de los empleados han crecido un 8,78%, las de los mandos intermedios un 4,94% y las de los directivos un 16,92%; son el único colectivo que ha ganado poder adquisitivo, “y lo ha hecho sobre todo en los últimos dos años”, según Ernesto Poveda, presidente de ICSA.

Sin embargo, “los mandos intermedios son el colectivo más débil desde el punto de vista estratégico. Son los más susceptibles a las presiones de la dirección para la rebaja salarial, los que la admiten pensando en que cuando la situación económica cambie, tendrán más recorrido profesional”, indica Poveda.” El País, 17Nov.2013.

Y las preguntas:

¿Porqué la deflación puede perjudicar a un trabajador? Si los precios bajan, es más fácil que sobreviva. Ya, las empresas ganarán menos, ¿y? Se irán a otro país a invertir y aumentará el paro. ¿No quedaron todas las instituciones nacionales y del mundo mundial en que en España hemos tocado fondo? Uigggg!!

¿A menos sueldos más competitividad? Ya, igual que si disminuyen los márgenes de beneficios,¿no? Pero eso aún no ha empezado en las grandes empresas.

¿Hay que importar el modelo chino de relaciones laborales, o merece la pena esforzarse en exportar el modelo europeo? A los trabajadores lo segundo, a los empresarios lo primero y dado en aumento imparable en las divergencias entre ricos y pobres a nivel mundial, van ganando los empresarios ricos por goleada.

Pero, ¿ No quedamos en que una sociedad más estable y sostenible es la más equilibrada y justa?

Contestación a casi cualquier pregunta: Es necesario un poder político mundial en favor de la ciudadanía en general no de unos pocos en particular. A la globalización económica solo puede enfrentarse la globalización política.

O sea: ¡Agrupémonos todos en la lucha sin fin! Que se alce la ciudadanía de una vez. Somos muchísimos más y nos lo debemos a nosotros y a nuestros hijos.

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El asalto al universalismo: cómo destruir el estado de bienestar.

Martin McKee1 y David Stuckler2. BMJ. 2011;343;d7973.

 

  1. Facultad de Salud pública y Política sanitaria. London School of Higiene and Tropical Medicine.

  2. Departamento de Sociología. Universidad de Cambridge.

 

 

La Navidad es un tiempo para repasar nuestros logros, pensando en los mecanismos que los hicieron posibles. Para las personas que viven en Inglaterra, esta reflexión es más relevante que nunca, ya que el gobierno de coalición allana el camino para la desaparición del Estado de bienestar. Muchos tacharan esta afirmación de imprudente alarmismo. El estado del bienestar, no sólo en Gran Bretaña, sino también en toda Europa occidental, ha demostrado ser muy resiliente ¿Cómo podría un gobierno de llevar a cabo un cambio tan fundamental?

 

Para responder a esta pregunta es necesario volver a la década de 1940,
cuando Sir William Beveridge llamó a una lucha nacional contra la
los cinco males gigantes”: la necesidad, la enfermedad, la ignorancia, la miseria y la holgazanería. Su llamada obtuvo el apoyo de todo el espectro político. A pesar de que se sentó en la Cámara de los Comunes como liberal, sus planes fueron llevados a cabo por el gobierno laborista, y continuó bajo los sucesivos gobiernos conservadores. Las razones para tal apoyo amplio fuero variadas, pero, para la gente común, el papel fundamental del Estado de bienestar era darles seguridad en un mundo que se colapsaba a su alrededor.

 

Había buenas razones para buscar seguridad. El pueblo británico
acababa de salir de una guerra que había demostrado que, independientemente de lo arriba que uno pudiera estar en la escala social, en un instante podía caer a lo más bajo. La muerte y la destrucción de la guerra  no eran
las únicas amenazas, una enfermedad seria podría destrozar las perspectivas de una familia. La gente quería estar segura de que no estarían solos si ocurriera un desastre, y estaban dispuestos a asegurarlo a través de impuestos y seguros. Estaban,
literalmente, “juntos en esto”, aceptando el racionamiento de alimentos y
combustible para garantizar que para enfrentar la austeridad, todo el mundo tenía acceso a lo esencial.

 

En la década de 1970, el filósofo John Rawls desarrolló este concepto
dentro lo que él llamó una “teoría de la justicia”. Sostuvo que una sociedad  justa era aquella diseñada como si estuviera detrás de un “velo de ignorancia
donde la clase y las fuerzas  sociales hubieran sido alejadas de la toma de decisiones políticas. Como él mismo dijo, detrás del velo, “nadie conoce su lugar
en la sociedad, su clase  o estatus social, ni nadie
conoce su fortuna en la distribución de los dones naturales y las
habilidades o su inteligencia, fuerza o similares. Argumentó Rawls
que, en tales circunstancias, los que toman decisiones crearían una
sociedad que no concedería privilegios a un grupo sobre otro, ya que nadie
puede saber dónde acabará. Esta incertidumbre acerca del futuro era una buena aproximación de lo que mucha gente había experimentado durante la guerra.

 

La situación de posguerra era muy diferente en los Estados Unidos,
por varias razones. El país emergió de la guerra con un poderoso sector empresarial, enriquecido por el gasto militar, que
podría influenciar el discurso político en torno a sus propios intereses. En la mayor parte de Europa, la industria fue devastada, y en Alemania y los
los países que había ocupado, muchas grandes empresas estaban contaminadas por sospecha de colaboración. Sin embargo, desde hacia mucho tiempo una importante diferencia fue el papel de la raza en la sociedad norteamericana. En Estados Unidos, los ricos nunca podrían caer hasta el fondo de la escala social, porque esa posición ya estaba ocupada. Los afro-americanos  se enfrentaban  a una persistente y generalizada  discriminación. No había ningún velo de la ignorancia.
Los europeos sabían que podían ir a la cama ricos y despertarse pobres,
pero un rico americano (y, por extensión, blanco) podría asegurar que nunca se despertaría negro.

 

Las consecuencias hoy en día son evidentes en todos los niveles de la sociedad estadounidense. En las encuestas domiciliarias, el apoyo al estado de bienestar por parte de los estadounidenses blancos se ve influenciado por la raza de las personas pobres que viven a si alrededor: si sus vecinos son blancos se inclinan más a la generosidad que si sus vecinos son afro-americanos. A pesar de la desigualdad está disminuyendo entre todos los grupos étnicos (al mismo tiempo que ha aumentado entre las clases sociales), el legado de la división racial sigue socavando el apoyo para el bienestar social. En los estados con una alta proporción de  afro-americanos, los pagos para el bienestar son mucho menos generosos (una ilustración de la ley de atención inversa”).

 

Una explicación para esta situación excepcional norteamericana  es que el bienestar no se ve como un procedimiento que asegura a la propia familia contra la catástrofe, sino más bien como un pago a personas con las que uno tiene poca identidad compartida. De esta manera, la sociedad divide los grupos de los pobresen “dignos” e indignos”.

 

Una segunda diferencia es que los estadounidenses han sido mucho más
proclives que los europeos a atribuir la pobreza a la pereza en lugar de
a la
desgracia (una forma de culpar a la víctima). Si los ricos quieren ayudar a
los pobres se les insta a usar la filantropía, alentada por el sistema de exención de impuestos y facilitado por una cultura religiosa fuerte y la desconfianza hacia el Estado. Sin embargo, la donación voluntaria implica que los donantes pueden seleccionar a los beneficiarios de su generosidad, en lugar de dejar la elección a un sistema democrático. Más de un tercio del gasto social en los Estados Unidos proviene de donaciones voluntarias, mientras que en la Unión Europea anterior a 2004 este porcentaje fue de menos del 10 por cien.

 

Un tercer factor es la relativa ausencia de  un discurso compensatorio, lo que refleja la ausencia de una  izquierda política fuerte o de la voz de los sindicatos. El dominio afianzado de los dos partidos en el sistema político,  obstaculiza el desarrollo de la izquierda, mientras que la dispersión geográfica de la población durante el siglo 19 limitó la capacidad de un movimiento sindical nacional para organizarse. Los países industrializados con una mayor fracción de los trabajadores en los sindicatos, un indicador del poder de la izquierda política, invierten más en el bienestar social.

 

Entender de dónde viene el dinero es entender sólo la mitad de la visión del sistema del estado de bienestar. La principal diferencia entre los Estados Unidos y Europa recae en qué proporciona el Estado a los ricos. Es mucho menos en Estados Unidos que en Europa, en todas las áreas: educación, salud, paro. De media, los Estados Unidos invierten alrededor de 3.170 dólares (2.370 euros) por persona menos en relación a lo invertido por la Unión Europea anterior a 2004, teniendo en cuenta el ingreso nacional (cálculos del autor). En otras palabras, el estado no está para ayudar al rico y en muchos aspectos, está haciendo menos que nunca –por ejemplo, al reducir la financiación en las universidades públicas-. Por tanto, el estado no ofrece un sistema de seguridad mutua sino que proporciona una red básica de seguridad, aunque cada vez más escuálida. La ventaja del sistema americano, si uno es rico, es que paga mucho menos en impuestos. Aún más, el sistema está tan sesgado que un multimillonario pagará en proporción mucho menos impuestos que los trabajadores peor pagados. Por tanto, se podría decir que los pobres subvencionan a los ricos.

 

Por el contrario, en los países nórdicos, los impuestos son altos, pero a cambio los ricos obtienen un conjunto amplio, de prestaciones de alta calidad que son gratis o a un coste muy reducido, entre ellos: cuidado de niños, servicios de salud, servicios sociales y educación universitaria. Hay una compensación clara: pagas más impuestos, pero recibes más servicios (además de vivir en una sociedad más armoniosa y segura).

 

Para aquellos que quieren destruir el modelo europeo de bienestar social, la debilidad estructural del modelo de bienestar social de los Estados Unidos ofrece un modelo atractivo. En primer lugar, hay que crear un grupo identificable de pobres indignos. En segundo lugar, crear un sistema en el que los ricos perciban que la contrapartida que reciben del dinero de sus impuestos es pequeña. En tercer lugar, disminuir el papel de los sindicatos, haciendo ver que sólo se ocupan de los intereses de sus miembros en vez de reconocer, como es el caso, que las altas tasas de participación de los trabajadores en los sindicatos han beneficiado históricamente a la población general. Por último, tal como hizo Reagan cuando recortó el estado de bienestar en los 80, hacerlo de modo que llame la atención pública lo menos posible, poniendo en marcha políticas cuyas repercusiones sean poco claras y cuyos efectos sólo puedan verse en el futuro. Todas estas estrategias se están llevando a cabo actualmente en el Reino Unido.

 

Los periódicos, cuyos dueños son en la mayor parte de los casos multimillonarios, se encargan del primer paso. Cada día llenan sus páginas con cifras de personas que “maman del sistema”. Mediante la repetición continua consiguen nuevas asociaciones de palabras y están construyendo una nueva infla-clase. El estado del bienestar se asocia invariablemente con los gorrones. Los buscadores de asilo se asocian a lo fraudulento. Se acepta que hay un grupo de pobres dignos, cuya situación procede de una mala fortuna verdadera (donde parece que se excluye a los refugiados de guerra), pero cuando estos aparecen en la prensa es para denunciar que el estado les ha dejado de lado porque destina sus recursos a los indignos. Y existen evidencias crecientes de que esta dieta continua de odio tiene sus efectos.

 

Tal vilipendio de los pobres indignos no es nuevo. Lo que está cambiando en el Reino Unido es la progresiva exclusión de las clases medias del estado de bienestar a través de la erosión creciente de las prestaciones universales. Subyace una lógica atractiva pero que lleva a la división: ¿Por qué el Estado debe pagar por aquellos que pueden pagar ellos mismos? ¿Por qué la clase trabajadora debe pagar por los servicios para las clases medias? La crisis económica ha brindado al gobierno una oportunidad única. Tal como Noemí Klein ha descrito en muchas ocasiones, aquellos que se oponen al estado de bienestar nunca desperdician una buena crisis. El déficit debe reducirse y, por lo tanto, los servicios son eliminados uno a uno y los beneficiarios confrontados unos con otros, mientras que los intereses de la clase media por el estado de bienestar se marchitan.

 

El primer recorte fue la prestación universal por niño. Esta se pagaba a todas las madres, independientemente de su nivel de renta. Reconocía la importancia de los niños para la sociedad en conjunto, no sólo para la familia. Era además barato, fácil de administrar y libre de anomalías. El gobierno va a suprimir la prestación por niño a aquellas familias donde uno de sus miembros esté en el rango alto de pago de impuestos. Desde el principio se vio que esto podía dar problemas. Una familia con cuatro niños y dos personas que ganan un salario, cada uno de ellos ganando por debajo del rango alto de pago de impuestos, ganarían en total más de 84.950 libras por año, complementado con la prestación por niño de 3.146 libras. Otra familia similar pero con una sola persona que trabaja ganando un salario por encima del umbral de alto pago de impuestos con 42.475 libras al año no percibiría la prestación por niño. Si esta persona además fuera una viuda, también perdería las 5.077 libras de la indemnización por viudedad, que está vinculada a la prestación por niño, lo que daría como resultado una reducción de sus ingresos del 18%. Sólo un santo evitaría preguntar por qué pagan sus impuestos, en estas circunstancias.

 

El siguiente recorte fue la educación universitaria asequible. Este fue más difícil. En primer lugar, el gobierno tuvo que convencer de que la educación universitaria era un beneficio para la persona, no para la sociedad. Los graduados universitarios podían aspirar a ingresos más altos, por lo que tenían que pagar por el privilegio. La contribución que podrían hacer a la sociedad como médicos, maestros, trabajadores sociales u otras profesiones no contaba para nada. El gobierno defendió que la educación gratuita no era sostenible, y que el nuevo sistema educativo sería aún más caro cuando se pusiera en marcha. Se ha considerado que vale la pena pagar el precio de eliminar esta prestación universal. Por otra parte, los estudiantes que afrontan años de deuda personal saben que parte del dinero de sus matrículas sirve para becar a otros estudiantes más pobres. Es fácil entender que, mientras ellos luchan por pagar su deuda, también se pregunten por qué pagan impuestos.

 

Estos asaltos recientes a los programas universales no son más que el comienzo. Los ministros han dado a entender que ellos ven las vías de los trenes, que desde su privatización han requerido más subsidios públicos, como un juguete de ricos. Se nos alimenta con estadísticas que muestran que aquellos que viajan en tren tienen un nivel de renta por encima de la media, por lo que el precio de los billetes debe aumentar por encima de la inflación. Desde luego, la razón por la cual estos trenes privatizados son de lejos los más caros de Europa, no es que sus accionistas tengan grandes beneficios por lo que, en realidad, es un monopolio garantizado por el estado, sino las prácticas restrictivas de los sindicatos, lo que contribuye aún más a erosionar su apoyo. ¿Por qué el viajero corriente debe pagar impuestos para apoyar este personal indigno así como las tarifas crecientes del tren?

 

La Revisión Mirrlees sobre el sistema de impuestos, encargada por el Instituto de Estudios Fiscales, ha destacado algo que considera una anomalía, que es que muchas de los productos de necesidad cotidiana, como la comida, así como aquellos que hacen la vida un poco más civilizada, como los libros, están libres del IVA. Defienden que está política universal debe ser reconducida y, si ello generara pobreza, entonces los pobres (aunque no se les califica como indignos muchos lectores captan el mensaje) deberían recibir subsidios como ayuda. De nuevo, el comprador ordinario se preguntará por qué debe pagar impuestos.

 

El rumbo está ahora claro. Las clases medias se preguntarán más y más porqué están pagando a un sistema que les da tan poco. La idea de que el Estado es un sistema de seguros de quien recibirán prestaciones si las necesitan, está ya erosionada. Incluso la palabra “seguro” será eliminada en los planes de George Osborne para fusionar el seguro nacional con los impuestos. Habrá aún mayores reducciones en la financiación e inevitablemente en la calidad de los servicios que quedan que son utilizados por la clase media, como la educación secundaria y los servicios de salud, y se les persuadirá de que es mejor optar por servicios privados. Los servicios públicos serán entonces como los hospitales públicos en los Estados Unidos, servicios para los pobres. Como dice Richard Titmuss, “un servicio para los pobres” se convierte inevitablemente en un “pobre servicio”, cuando la clase media, políticamente activa, los abandone. Los cimientos ya se están poniendo en la atención sanitaria, donde el secretario de salud ha procurado rebajar su responsabilidad de mantener un sistema de salud amplio. En algún momento del futuro, cualquier protección residual desaparecerá, poniéndose en marcha consorcios, financiados desde presupuestos personalizados, que se convertirán en compañías aseguradoras, con todo tipo de medidas para limitar a quién se asegura y qué cubren.

 

¿Quién se beneficia de esta degradación progresiva del estado de bienestar? Obviamente, no las clases bajas. Pero tampoco las clases medias, ya que estos sistemas nuevos personalizados y complejos son más caros que los que existían previamente, a menudo de baja calidad e invariablemente más complicados. Los beneficiarios reales son los muy ricos, quienes no tienen que pagar más por servicios que de todas formas no usaban.

 

¿Permitirá la población británica que se desmantele el estado de bienestar? Aún no. Pero la situación puede cambiar fácilmente. La experiencia de los Estados Unidos muestra cómo, fácilmente, se puede persuadir a la gente de votar contra sus propios intereses económicos. Viendo la espantosa realidad que se nos echa encima, nos deberíamos plantear desafiar nuestra propia complacencia. En este sentido, podemos sólo tratar de emular el “espíritu de la Navidad que viene” en Carol Christmas de Dickens y esperar que tendremos el mismo resultado feliz.

 

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El Sr Rajoy se ha hartado de decir que para salir de la crisis hay que generar confianza. Ya es complicado con la poca que tiene la ciudadania en el! Pero en fin!. En todo caso no ha dicho nunca como la iba a generar. Hoy empieza a desgranar algunas medidas concretas de su programa económico y algunas son realmente tremendas.

En política de vivienda dice que mantendrá el IVA superreducido en la compra de vivienda, y que volverá a recuperar la desgravación en la compra. Eso hay gente que ya lo estaba esperando y es de momento la causa de la caida en picado de las ventas. Pero algo que en principio podría suscitar la aprobación del ciudadano que quiere comprarse una casa, favorece a promotores y constructores. Analicemos: en España, la burbuja inmobiliaria ha creado unos dos millones de viviendas que no encuentran salida. Esas viviendas están en gran parte en zonas costeras, especialmente dirigidas a segundas viviendas y han bajado solamente un 17% lo cual evidentemente con la que está cayendo no es muy atrayente. Además la venta a extranjeros tampoco funciona porque la crisis es global y repito, las viviendas están sobrevaloradas y si no comparen los precios con otros países. Los mayores propietarios ahora mismo son los bancos, si fueran particulares bajarían mucho más los precios.

Desgravar por la compra hará que no bajen los precios y sin embargo fomenta que la gente invierta los ahorros en viviendas (otra vez!) en vez de en negocios que podrían dar trabajo. Ganarán de nuevo los bancos, constructores y promotores principales actores del endeudamiento de nuestro país y generadores de la especulación que ha contribuido tanto al desastre.

En cambio el gobierno ha aprobado el Viernes las medidas necesarias para que los inquilinos que no paguen puedan ser desalojados en 10 días. Algo que podría parecer injusto, animará a los propietarios a alquilar y por tanto a que bajen los precios del alquiler y se promueva una forma de vivienda mucho más sostenible que la compra.

De hecho los países que tienen la costumbre de vivir de alquiler tienen menos problemas para la movilidad en el trabajo (que hace mejorar la competitividad) y en cambio cuidan mucho más de su patrimonio común, rehabilitando viviendas que suelen de mucha mejor calidad y por ejemplo dando valor a centros de ciudades que se quedan desiertos en España.

Todo ello pura economía liberal, porque en socialismo hay que conseguir que todo el mundo tenga una vivienda digna y para ello redistribuir mejor y crear la cultura de valoración de lo público. La ganancia de bancos, promotores y constructores en detrimento de la ciudadanía no es precisamente lo que podríamos apoyar y si encima vuelve a promocionar la inversión en vivienda impide de forma directa la creación de empleo. Peor imposible.

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29Agosto2011

La reunión del grupo parlamentario socialista de ayer día 29 de Agosto fue calificada de dramática y de dura. Es verdad, Alfredo P. Rubalcaba empezó y  terminó agotado, pero con capacidad de seguir argumentando con toda la profundidad necesaria.

No es verdad en cambio que consiguiera unificar el criterio del grupo, eso ya estaba hecho. Al fin y al cabo es de cajón, como ya he defendido,que el limitar el déficit es absolutamente necesario. Incluirlo en la Constitución debe servir para seguir siendo pioneros en la construcción europea y aliviar la presión sobre la deuda española. Los próximos meses veremos su eficacia, pero esa esla intención. Esverdad que queremos otra Europa, más social, pero eso se hace tomándose en serio las elecciones del Parlamento europeo y procurando que haya una mayoría socialista de gobiernos, empezando por el nuestro.

Esta absolutamente claro que la limitación constitucional del déficit no limita la acción ideológica de los diferentes gobiernos, no se impone ni un techo de recaudación, ni un límite de gasto y mucho menos los criterios para hacerlas. De hecho en la reforma constitucional se aclara que el balance se refiere al déficit estructural, lo que ya elimina de entrada la imposibilidad de modificarlo en situaciones de crisis sistémica o catástrofes naturales o de otra índole. Además el pacto alcanzado con el PP, deja las cifras sobre el déficit referidas a una futura Ley orgánica que deberá debatirse antes de Junio de 2012.

Dicho lo cual creo que Alfredo P. Rubalcaba inaugura un nuevo periodo político caracterizado por la transparencia, la veracidad a fondo y el debate. Tal como dice su lema de campaña, ayer escuchó y debatió, durante 4h y media. Dignificó el trabajo político del diputado que falta le hacia. He echado de menos durante toda la legislatura la información y el debate de las leyes que aprobamos, con la excepción de la comisión de trabajo, donde su portavoz Jesús Membrado ha demostrado que considera la importancia de que los diputados conozcamos a fondo las leyes que aprobamos. Es verdad que deberíamos participar en su confección y no es así, pero al menos en la reforma laboral y de pensiones hemos tenido la oportunidad de conocer todas las fases y los porqués de las reformas. Al final las formas hacen que se confíe o no en un candidato y en la ideología que defiende y tanto como la ideología  es la confianza en el mismo lo que da los votos.

Alfredo demostró ayer que cree enla participación. Yel primer paso para la  participación ciudadana es que sus representantes tengan la información exhaustiva y veraz para a su vez transmitirla a sus representados. De poco puede servir los esfuerzos de un diputado para escuchar si no puede responder a las preguntas dela ciudadanía. Empiezabien, de forma coherente con su primer discurso, sus compromisos y su fiabilidad. Es un gran candidato.

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http://www.publico.es/espana/392771/fernando-rey-la-reforma-dara-seguridad-a-los-mercados

Creo que este artículo define muy bien la situación, tal como está actualmente sin que haya aún un texto para valorar. Durante el día de hoy los correos han estado a punto del colapso de ciudadanos pidiendo un referendum, pero no he visto a nadie que diga porqué.

Estoy muy de acuerdo en que faltan cauces para la participación ciudadana, vital para una calidad democrática real. Y también en que es imposible pactar por un lado con la extrema derecha o con alguien que de ninguna manera quiere hacerlo aunque le pongas delante cuestiones que han propuesto ellos mismos y me refiero al PP. Las ideologías conservadores, neoliberales y progresistas existen, son reales y casi siempre contrapuestas. En nuestra cámara baja si hay algún liberal ( que lo hay) no tiene capacidad de influencia, salvo en Proposiciones de ley, que no son de obligado cumplimiento ni demasiada relevancia. Por eso, en la mayoría de las leyes se consiguen pactos con todos los partidos menos con el PP, y así ha ocurriodo durante casi toda la legislatura. Cuesta trabajo, porque los grupos nacionalistas o son de derecha (CIU y PNV y CC) o lo siento pero son erraticos. (en realidad y como ya he dicho otras veces ser de izquierdas y nacionalista a mi modesto entender es un oximorón), pero aún así, todas las leyes han salido con mayorías grandes en general.

Por eso recelo de las propuestas de pacto, pero en este caso creo que es un acierto. Limitar del déficit de las administraciones públicas es algo lógico para evitar que los impuestos se dediquen a pagar intereses de deuda y hacerlo a nivel constitucional evita que un ley se cambie por otra cuando se cambie de gobierno creando incertidumbres, de las que andamos sobrados.

IU dice que limitará el gasto social y no entiendo porqué. No se impide en ningún momento que se aumenten los impuestos a quien sea necesario o que se prioricen los gastos según los programas y las ideologías. Además la limitación del déficit solo se hará en tiempos nomales, no en tiempos de crisis o en caso de catástrofes.

En cuanto al referendum, jurídicamente no es una cuestión que requiera una consulta ciudadana y apenas da tiempo a adoptar una medida que puede suponer un gran ahorro a la ciudadanía y mas estabilidad económica que propicie el crecimiento y por tanto el empleo.

Pero repito, hay que valorar el texto final y aún no disponemos del mismo. Espero que la sensatez haya predominado en el PP aunque más bien creo que serán cálculos electorales, porque de su política creo más bien lo que sigue en otro artículo magistral. http://www.elpais.com/articulo/opinion/politica/sonajero/elpepiopi/20110823elpepiopi_12/Tes

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