Parece que esta legislatura vamos ha hablar menos de terrorismo. Por un lado porque el PP bastante tiene con …el movimiento interno, porque la preocupación ahora es la economía y el paro y porque ya queda poco para que el presidente norteamericano Bush hijo, pase a la historia.
Pero hemos hablado mucho sin conseguir una definición de terrorismo y sin que el mismo haya disminuido un ápice en el mundo. En Irak, en Pakistán, en Afganistán, en Palestina, todos los días se empalman con atentados que cada vez menos se llaman terrorismo, aunque las causas, los medios y los efectos sean los mismos de siempre. La violencia en general es un terrible problema presente en el mundo árabe, en Latinoamérica, en África, en cualquier sitio no occidental. Allí la violencia se llama narcotráfico, tráfico de armas, de seres humanos, secuestros, guerras (todas ellas interpuestas o con grandes intereses occidentales), ataques de milicias diversas, hambre, pobreza extrema, falta de agua, desertización. Hay muchos nombres para nombrar a la violencia que desde luego produce terror y que tiene la causa profunda en la desigualdad y la injusticia social.
Pero ahora la desigualdad se conoce, se difunde por TV, por Internet, por teléfono, por radio, por viajes aunque sean de inmigración ilegal. Y los países emergentes, los biocombustibles, la especulación han presionado para disminuir la capacidad de los más pobres para conseguir alimentos. Hoy con todos los adelantos tecnológicos, el hambre produce revueltas en muchos países de economía media.
En vez de conseguir el reparto de bienes, el sistema capitalista aumenta cada vez mas las desigualdades y esa es la violencia mas siniestra porque ni siquiera tiene detrás la evidencia de una voluntad humana, es un sistema creado por humanos, pero ahora con vida propia. El capitalista con sombrero de copa y puro de comienzos del siglo XX ahora es un fantasma tecnológico, el brooker no sabe a quien condena al hambre, el mismo es con frecuencia víctima del sistema.
Europa ha fracasado hoy en conseguir una directiva sobre el tratamiento que vamos a dar a la inmigración. No me extraña, en vez de ir a la raíz, a combatir las desigualdades nos empeñamos en combatir los resultados. ¿Somos tan miopes de no ver las amenazas reales? Llamamos terrorismo a nuestra cobardía, a nuestro egoísmo e intentamos luchar contra el viento, la inmigración descontrolada, el intento desesperado de vivir.
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